Vivimos una dificultosa etapa tanto económica como social, cargada de ausencia de referentes éticos (o mejor, llena de significantes amorales): la opacidad pública, la debilidad creciente de las políticas sociales, el abandono de los grupos sociales más desprotegidos (esas personas que en los discursos políticos todos defienden y dicen que hay que atender), la lenta marcha de una justicia que no termina de aclarar fugas importantes de dinero público o de evasión fiscal, la debilidad política ante la inequidad económica (también fiscal)... Demasiados condicionantes eficaces contra la cohesión social.
8 jul 2013
La imprescindible argamasa de la economía social
Vivimos una dificultosa etapa tanto económica como social, cargada de ausencia de referentes éticos (o mejor, llena de significantes amorales): la opacidad pública, la debilidad creciente de las políticas sociales, el abandono de los grupos sociales más desprotegidos (esas personas que en los discursos políticos todos defienden y dicen que hay que atender), la lenta marcha de una justicia que no termina de aclarar fugas importantes de dinero público o de evasión fiscal, la debilidad política ante la inequidad económica (también fiscal)... Demasiados condicionantes eficaces contra la cohesión social.
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